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HISTORIA

1. LA FUNDADORA

La vida de Dª María de Madariaga y Alonso (1905-2001) y su obra, Salus Infirmorum,   está marcada por el cumplimiento del deber, y por una magnífica labor de apostolado realizada en el campo de la Enfermería. Deseaba formar  enfermeras para la atención sanitaria, dando respuesta a la llamada que  en 1934 hiciera Su Santidad el  Papa Pío XI (1922-1939)  a las Enfermeras Católicas frente al materialismo.

 

2. DISPENSARIOS PARROQUIALES

Tras la guerra civil española (1936-1939), España quedó en una situación calificada de penosa. Se instauró una economía rígida de racionamiento, con un importante descenso de la productividad en todos los sectores. El resultado fue un cuadro de estancamiento económico que originó un colapso en la economía, provocando carestía y racionamiento.

Esta situación tuvo repercusión directa sobre las condiciones sanitarias del país, caracterizada por la escasez  y una deficitaria asistencia sanitaria. Con este panorama, es fácil imaginar las deterioradas condiciones físicas y psíquicas de gran parte de la población, favorecedoras de la aparición de numerosas enfermedades infecciosas, y en muchos casos, de pequeños brotes epidémicos.

Ante este panorama, Mons. Lepoldo   Eijo y Garay, Obispo de Madrid–Alcalá,  propuso la “Gran campaña de Caridad", que comenzaría con una colecta pro suburbios en todas las iglesias madrileñas el 21 de diciembre de 1941, en la que María de Madariaga y sus futuras compañeras de Salus Infirmorum colaboraron de forma entusiasta. Un año más tarde, en 1942 pensó en una Acción Católica para paliar esta situación y aprueba la creación de la “Asociación Católica Nacional y Profesional de Enfermeras y Asistencia Medico y Social” dando a esta asociación el nombre de “Hermandad de Enfermeras Salus Infirmorum” nombrando como presidenta nacional a Dña. María de Madariaga, a la que consideró la persona idónea para su desarrollo y funcionamiento.

De este modo, Salus Infirmorum inicia en Madrid una asistencia sanitaria voluntaria de sus enfermeras para los más necesitados a través de las parroquias, donde se instalaron dispensarios donde llevaban a cabo la asistencia sanitaria, curativa y preventiva tanto en el consultorio como en el domicilio del enfermo si la situación de este así lo requería.

Estas enfermeras, sensibles al dolor y la miseria no se ceñían únicamente a sus cometidos  profesionales, intentaron además remediar en lo  posible, otras penalidades, como el analfabetismo,  hambre, falta de  higiene....realizando una excelente  labor de educación sanitaria. Todo esto evidencia la dedicación y la formación científica, que para esta época en España tenían estas enfermeras. No fijaban su atención sólo en los síntomas de la enfermedad y en paliar sus efectos, sino que aplicaban una visión comunitaria y de salud pública en el abordaje de estos hechos.

 

3- LAS ESCUELAS DE SALUS INFIRMORUM

Bajo este prisma de servicio a la sociedad, Mª de Madariaga se apoyó al principio en mujeres de estratos socioeconómicos altos para prestar asistencia a domicilio y desde los dispensarios, generalmente, estudiantes que enfermería de las facultades de Medicina de la época. Poco después, viendo que con esta colaboración no era suficiente, y detectando la necesidad de mejorar la formación y capacitación en las enfermeras,  fundó la primera escuela de Enfermería de Salus Infirmorum en el año 1943, ostentando la dirección de la misma el muy Ilustre Profesor Dr. Gregorio Marañón en el propio Madrid.

Esta escuela se creó con la idea de formar a las mujeres de estos barrios marginales de forma que fuesen capaces de brindar cuidados de salud en sus respectivas comunidades, y a aquellas que quisieron continuar con esta dedicación, se les facilitó la realización de los estudios de Enfermería en la escuela de Enfermería de Salus Infirmorum. Bajo un prisma de justicia social, se formaba gratuitamente a estas mujeres de los suburbios, y las estudiantes que pertenecían a las clases sociales altas y deseaban estudiar también en el centro, pagaban unas cuotas de formación, las cuales se dedicaban al mantenimiento del centro y a la prestación de cuidados de salud a la comunidad. En poco tiempo fue reconocida la elevada competencia técnica y sentido de la responsabilidad que poseían las enfermeras que completaban sus estudios en esta escuela.

Es por esto que se fundan nuevas escuelas o transforman las escuelas ya existentes en el país. Comienzan así en La Coruña, Tánger, en nuestra ciudad de Cádiz, Salamanca, Valladolid, Palma de Mallorca....entre otras.

La excelente formación de estas enfermeras de Salus Infirmorum hizo que fueran demandadas para una acción social fuera de nuestras fronteras.

Marruecos se convirtió en tierra de misión para Salus Infirmorum. Ponemos como ejemplo los dispensarios de Beni Makada, de Ibn Batuta y en el de Valle Florido en Tánger. Las enfermeras de Salus Infirmorum prestaban su ayuda en dichos dispensarios, prestando servicios gratuitos de consulta, tratamiento y medicamentos completados con visitas domiciliarias, repartiendo desayunos y meriendas a los niños de las escuelas.

Igualmente el Hospital Español de Tánger, donde se encontraba la Escuela de Enfermera Salus Infirmorum, tenía entre sus prioridades atender a  los ciudadanos españoles sin recursos económicos que asistía el Consulado, social y sanitariamente, a través del Hospital.

También en África, además de en Marruecos,  sabemos que miembros de Salus Infirmorum participaron en las Misiones concretamente en la antigua Guinea Española (actual Guinea Ecuatorial) en la Isla de Fernando Poo. Igualmente en América del Sur (Colombia), y en África del Sur (antigua Rodhesia/actual Zimbabue) también fueron enviadas enfermeras de la hermandad Salus Infirmorum en conexión con el Instituto San Francisco Javier de Obras Misionales Pontificias.

El prestigio de esta Hermandad de Enfermeras Salus Infirmorum, destinada a la formación de profesionales en las ramas sanitarias, se puso de relieve en 1947, con la incorporación de Salus Infirmorum al Comité Internacional Católico de Asistencia Médico Social (CICIAMS), llegando a ser María de Madariaga vicepresidenta de este Comité Internacional, presidiendo la Comisión de Moral, que dentro de este organismo propuso, en 1952, la elaboración de un código deontológico de la enfermería.

Por todo lo descrito, podemos ver que la labor de María de Madariaga fue reconocida tanto en Europa, África e Iberoamérica. Tanto es así, que su trabajo llegó a Roma, donde la Santa Sede le concedió, en recompensa a su gran testimonio, varias condecoraciones; entre ellas la Cruz Pro Ecclesiae et Pontifice, concedida por Su Santidad el Papa Pío XII (1939-1958) y la de Ouissam Alaouite por S.M.  rey Hassan II de Marruecos (1961-1999)

 

4. SALUS INFIRMORUM EN CÁDIZ

Salus Infirmorum abre su Escuela de Enfermería en Cádiz  en Octubre de 1953.

La Escuela dependía de la Facultad de Medicina de Cádiz (entonces adscrita a la Universidad de Sevilla) y las alumnas realizaban sus prácticas en el  Hospital de Mora (actual Facultad de CC. Económicas y Empresariales de la UCA). Las normas de la Escuela eran muy exigentes en cuanto al régimen de escolaridad, admisión, etc….siendo la primera Rectora Dª Isabel García de Polavieja.

Un año más tarde, en el año 1955 se incorporó a la Escuela de Cádiz la Hermana Dª. María Abaurrea Álvarez-Ossorio (1904-2002), para asumir las reformas de la Escuela de ATS (Ayudantes Técnicos Sanitarios) y sobre todo, por la necesidad de incorporar un internado obligatorio por la legislación vigente de la época para las alumnas.

Podemos decir que en esta época Salus Infirmorum es la cabeza de la formación enfermera en Cádiz. Un año más tarde del nombramiento de la Hermana Dª María Abaurrea como Rectora de la Escuela de Cádiz, fue publicado el  Real Decreto de 18 de Enero de 1957 (publicado en el BOE de  12/2/1957) por el que se creaba la Especialidad de Asistencia Obstétrico-Matrona para los ATS.

Tan sólo un año más tarde el 27 de junio de 1958 Salus Infirmorum aprobaba en Cádiz la Especialidad de Asistencia Obstétrica (Matronas). Son muchas las matronas gaditanas que se han formado en esta Escuela. En 1970 se aprueba también la especialidad de Pediatría y Puericultura.

 

5. SALUS INFIRMORUM. ESCUELA UNIVERSITARIA ADSCRITA A LA UCA

Salus Infirmorum se ha adaptado a los planes de estudios a lo largo de los siglos XX y XXI.  Recordemos que por Real Decreto de 23 de Julio de 1977 (publicado en el BOE  con fecha 22/8/77) los estudios de A.T.S. se integraban en las universidades como Escuelas Universitarias de Enfermería, creándose la titulación de Diplomado Universitario en Enfermería (DUE).

Siguiendo esta evolución, en 1978 se transforma la Escuela ATS “Salus Infirmorum” de Cádiz en Escuela Universitaria de Enfermería, formando a sus alumnos como DUE (Diplomado Universitario en Enfermería). Tras la creación de la Universidad de Cádiz (UCA), la Escuela pasó a estar adscrita de la nueva Universidad hasta la actualidad.

 

6. EL CUE SALUS INFIRMORUM (ADSCRITO UCA). TRADICIÓN E INNOVACIÓN EN LA FORMACIÓN SANITARIA

En nuestros días, ubicado en la Calle Ancha de Cádiz, el Centro Universitario de Enfermería “Salus Infirmorum” (adscrito UCA) lleva  65 años en Cádiz promoviendo  el desarrollo integral de los estudiantes, uniendo la tradición y la innovación docentes. Salus Infirmorum representa el ideal de su fundadora, la búsqueda de la excelencia en la enseñanza de los cuidados de Enfermería, llevando el Humanismo Cristiano  al mundo sanitario tal como plasmara  en sus orígenes Dª María de Madariaga y Alonso.

En pleno siglo XXI, y tras sesenta y tres promociones entre ATS, DUE y Graduados, seguimos utilizando los métodos docentes e investigadores más actuales para formar futuras enfermeras altamente cualificadas, con capacidad investigadora y, al mismo tiempo, con la dedicación, sensibilidad y visión humana que siempre han caracterizado a las enfermeras formadas en Salus Infirmoru

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